Imagina andar el desierto y sentir su calor sofocante que envuelve a la tierra roja y “pufff” te convertiste en el reptil que avanza con sigilo entre un cactus y todo tipo de yerbas. Este es el desierto de la Tatacoa, un bosque seco tropical, pero ¿cómo es posible que comulguen esas dos palabras? Ocurre que en realidad este no es un desierto como tal, sino uno de los ecosistemas más interesantes e importantes de nuestro territorio; sin embargo, son contados los espacios que tienen estas características, ya que como dicen los estudios del instituto Humboldt.  

[…] el 65% de las tierras que han sido deforestadas y eran bosque seco presentan desertificación. Esto quiere decir que esas tierras están tan degradadas que ya la producción agrícola o ganadera, es insostenible. Lo más preocupante es que tan solo el 5% de lo que queda, es decir el 0.4% de lo que había”.

Un bosque seco es entonces una selva densa de helechos, epífitas, enredaderas, árboles larguiruchos y flacos, cactus entre otros. Además, tiene un clima de poca lluvia que se conjuga con altas temperaturas durante el día y muy frío por la noche. El desierto de la Tatacoa queda en el departamento de Huila, cuenta con una extensión de 330 km², también se le conoce como el valle de las tristezas pues así “lo bautizó” el conquistador español Gonzalo Jiménez de Quesada al observar la aridez y desgaste de la tierra. A este desierto se llega desde la capital de Huila: Neiva y de allí dirigirnos hacia el municipio de villa vieja: ya encontrándonos en este municipio podemos tomar un transporte que nos lleve hacia el lugar que le mencionamos en este post.

Déjate perder en las tierras color ocre (por los lados de cuzco), empieza a caminar por todas las ramificaciones de la tierra, son como tus propias venas que te llevan a corazones verdosos. Llega a donde la tierra es gris, (por los lados de Los hoyos) y ameniza tu camino con las historias de los foráneos sobre los fantasmas que habitan el desierto.

Hay planes para todos los gustos. Acá pueden encontrar el observatorio astronómico con sus paseos en la noche para avizorar el cosmos y sentirte diminuto, bien chiquito al apenas ver una pequeña parte del gran mundo que hay afuera; ver esqueletos de dinosaurios en el Museo del Totumo y sorprenderse de los animales que habitan nuestro hermoso territorio, por cierto seguro que ese animal mordía feo; hospedarte en una cómoda casa en medio de la nada y disfrutar del silencio nocturno, ese grillo te ha traído serenata con la cigarra; alquilar unas cuatrimotos y recorrerlo a toda velocidad, pero ojo con estrellarte que para llevarte al médico como que se tarda; caminar por sus senderos encantados acompañado de sus fantasmas o simplemente dejar que la vista se empalague de las maravillas de la naturaleza.

Aprovecha y disfruta de este sitio tan espectacular, si ya lo visitaste compártenos tus experiencias y las fotos de tu viaje en los comentarios. No dejes invitar y compartir este post a tus amigos.

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