¿Quién no ha navegado los mares de la tristeza y la desesperación? Todos los hombres conocemos en alguna medida el dolor y la desdicha. Sin embargo, nuestro mundo, que promete felicidades eternas acompañadas de realidades de entretención superflua, ha hecho que sea inadmisible cualquier sentimiento de tristeza. ¿Hasta qué punto hemos llegado? parece imposible concebir que alguien se encuentre anímicamente mal, por el motivo que sea. Pareciera un mito, o mucho más que eso, un absurdo que alguien tenga el rostro descompuesto por las penas que lleva en el corazón. ¿Cómo pretender ser feliz, cuando un manto de pesadumbre cubre nuestra alma? Eso solo sería no ser real consigo mismo, lo que nos llevaría a otra desesperación…

¿Cómo podría trabajar alguien o enfocarse en lo que sea, enfermo del dolor  y con los ojos cansados de llorar?, ¿cómo podría imprimirle fuerza a sus palabras y a su existencia si un agujero negro en su pecho, le está arrebatando la voluntad? No estoy hablando del imperio de la tristeza, pero la superación de esta, conlleva grandes sufrimientos. Y aun así, si nos han robado el alma, habrá quiénes todavía digan que la función debe continuar, que la mueca de la risa debe servirnos para prometer a otras felicidades irrealizables, mundos alegres, donde no pasada nada y el dolor es vacunado por el sopor de los fármacos.

Reír Llorando.

Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—

el pueblo al aplaudirlo le decía:

«Eres el más gracioso de la tierra

y el más feliz…»

                                 Y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores,

en sus noches más negras y pesadas,

iban a ver al rey de los actores

y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,

llegóse un hombre de mirar sombrío:

«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso

como esta palidez del rostro mío.

»Nada me causa encanto ni atractivo;

no me importan mi nombre ni mi suerte

en un eterno spleen muriendo vivo,

y es mi única ilusión, la de la muerte».

—Viajad y os distraeréis.

                                              — ¡Tanto he viajado!

—Las lecturas buscad.

                                          —¡Tanto he leído!

—Que os ame una mujer.

                                                —¡Si soy amado!

—¡Un título adquirid!

                                      —¡Noble he nacido!

—¿Pobre seréis quizá?

                                          —Tengo riquezas

—¿De lisonjas gustáis?

                                          —¡Tantas escucho!

—¿Que tenéis de familia?

                                              —Mis tristezas

—¿Vais a los cementerios?

                                                —Mucho… mucho…

—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?

—Sí, más no dejo que me impongan yugos;

yo les llamo a los muertos mis amigos;

y les llamo a los vivos mis verdugos.

—Me deja —agrega el médico— perplejo

vuestro mal y no debo acobardaros;

Tomad hoy por receta este consejo:

sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

—¿A Garrik?

                        —Sí, a Garrik… La más remisa

y austera sociedad le busca ansiosa;

todo aquel que lo ve, muere de risa:

tiene una gracia artística asombrosa.

—¿Y a mí, me hará reír?

                                              —¡Ah!, sí, os lo juro,

él sí y nadie más que él; más… ¿qué os inquieta?

—Así —dijo el enfermo— no me curo;

¡Yo soy Garrik!… Cambiadme la receta.

                        * * *

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,

enfermos de pesar, muertos de tedio,

hacen reír como el actor suicida,

sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!

¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,

porque en los seres que el dolor devora,

el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,

si sólo abrojos nuestra planta pisa,

lanza a la faz la tempestad del alma,

un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,

que las vidas son breves mascaradas;

aquí aprendemos a reír con llanto

y también a llorar con carcajadas.

Juan de Dios Peza.

Recuperado de: http://www.poesi.as/jdp0001.htm

¿Crees que nuestro mundo ve con malos ojos la tristeza? ¿No estaremos abusando de la alegría? Mundos líquidos en que nada es… Comenta tu percepción frente a este tema.

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