Hay espacios impensables en que la gente normalmente no pensaría en detenerse, calles que son nada más para andarlas a paso largo y rápido. Precisamente en plena avenida oriental, cerca al banco caja social hay un señor, una suerte de estatua de carne y hueso que vende sus libros de segunda mano, sólo vende los libros que lee, esa es su única regla.En medio del rugido de motos, carros, pasos ruidosos… permanece inalterable, con la calma de un capitán de barco, se sienta en plena avenida y se pone a leer en las oleadas de llantas que derrapan sobre el suelo, se fuma un cigarrillo y sorbe amargamente su café, luego se pierde en sus pensamientos, para ser sacado de su mundo por alguien que le pregunta por el precio de un libro. -5.000 pesos, lléveselo-. Se marcha y con la sonrisa de tener unos denarios en el bolsillo llama a Gustavo, un amigo que vive en el edificio de cámara de comercio, a ver si se toman, sino los cafés, los rones que deben acompañar toda tarde que decae. La gente pasa, los mira de reojo y siguen su camino tratando de olvidar al señor que vende libros.

¿Cuál ha sido el sitio más particular en que han encontrado a alguien? ¿han hecho un amigo en un lugar en el que esperarías no hubiera nadie nunca? Cuéntanos las historias de cómo conociste a ese amigo querido en los comentarios.

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