En una mesita de noche, colgando sobre una pared, en el anaquel de una biblioteca hay un juguete al que cubre una pátina de polvo, se ve sonriente y muy simpático. Sobre su cuerpecito humanado reside un montón de memorias, todas las historias que encarnó sobre las manos de un niño. Uno que es el auténtico héroe de su infancia, porque en él todas sus fantasías se hacen realidad, es la llave, la puerta y la concreción de su mundo imaginario y el de todos sus afectos.

Este juguete también es uno de sus reflejos, una visión maravillosa del futuro explicada en grandes acciones como: saltar por encima de edificios; cruzar los mares a velocidades impresionantes; levantar cosas pesadas como si fueran plumas y todo tipo de proezas que no son solamente las de un héroe, porque también las hay como el de un piloto de carreras que logra ganar la competición en el minuto menos esperado. Así vemos al niño tomar su carrito por los aires mientras hace ruidos al correr con él (brrrrrmmmmm, brrmmmmm, brrrrrrrrmmmmm) hace rodar sus llanticas por la pared y la tierra tiembla, sus padres se estremecen en la habitación de al lado al escuchar la potencia de ese motor, se asoman temerosos a su habitación y allí lo ven, al mejor piloto que ha visto la humanidad, que hace a su autito rodar incluso por el aire, lo hace despegar por los aires ante la mirada atónita de todos los espectadores que gritan con emoción su nombre. Su ahora nave, lo lleva a atravesar las estrellas, dispara rayos destruyendo meteoritos y pelea contra monstruos estelares; sin embargo, llega la hora de dormir, ahora sigue jugando en sus sueños, allá también lo acompaña ese auto de juguete, su realidad hecha un sueño.

¿Aún conservas tus juguetes? ¿Cuál era tu juguete favorito? Déjanos saber a qué jugabas con tus juguetes cuando eras niño en los comentarios y comparte con tus amigos.

0 0 vota
Valoración
Suscribirse
Notificar por
guest
0 Comentarios
Opiniones en linea
Muestra todos los comentarios