En Medellín es usual encontrarse en sus barrios con canchas de cemento de futbol donde se juegan no solo desde la pasión más fervorosa, sino desde los sueños y la inspiración más fantástica: “los cojes” más dramáticos que enfrentan ya jóvenes, ya viejos amigos de colegio, o simplemente un partido entre los habitantes del barrio. Se juegan sin árbitro, y se juzgan entre los dos equipos la validez de una falta, o una jugada y al final el que marca el último gol es el que gana…

Estos partidos no tienen que envidiarle nada a ninguna champions o mundial, se ven desde lujos futbolísticos hasta torpezas que hacen de estos encuentros toda una leyenda. Existe quienes emulan a los grandes, Ronaldinho, Messi, Cristiano… llevan hasta ropa alusiva a ellos, sus camisetas, sus guayos, adoptan sus poses, sus gestos y chutan el balón como una fiel copia de ellos, por desgracia, la calidad no es algo que se tenga solo por adoptar una pose insigne. Sin embargo, hay quienes con sencillez y sin tanta maroma, hacen trucos de ensueño, como  marcar impresionantes goles. El espectáculo del partido de barrio no solo está en las técnicas del juego, sino en la historia que se construye alrededor del juego, de esas personas que se encuentran para enfrentarse y ganar la apuesta de las cervezas y el pan al final del partido.

Al final son solo risas, y la promesa de volverse a jugar de nuevo e incluso, mejorar, para no caerse antes de chutar el balón, y también, para presentarse, ahora sí, como auténticos Cristianos o Messis, para decidir, al fin, quién comprará las cervezas y los panes.

¿Has jugado un partido de fútbol de barrio? ¿eres talentoso con el balón? aprovecha para compartirnos tu historia en los comentarios y comparte este post si fue de tu agrado.

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